miércoles, 20 de abril de 2011

La película. Practicando la empatía

Esta mañana, mientras mi esposo y yo veiamos una película en la computadora, se los acercó Anabella, queriendo poner otra en el DVD. Mi esposo le dijo que no, que debía esperar a que nosotros terminaramos de ver la nuestra.

Allí comenzó el llanto, lo gritos, y claro, así quien puede ver una película. Me le acerqué, me senté en el piso, a su altura y le expliqué, calmadamente, que no podíamos ver dos películas a la vez, porque no se entenderían. Que como nosotros habíamos empezado a ver la película, ella debía esperar, pero luego la pondríamos. Al final, le dije: me entiendes? Santo remedio. Se secó las lágrimas, me dió la película y se fué a jugar a su cuarto.